Te han hecho una resonancia por dolor de rodilla y en el informe aparece «edema óseo» o «edema de médula ósea». Suena grave y mucha gente se asusta. En la mayoría de los casos no lo es, pero conviene entenderlo bien. En este artículo te contamos qué significa y, sobre todo, qué papel tiene la fisioterapia en tu recuperación.
Por Raquel Fernández García, fisioterapeuta colegiada nº 6335. Última revisión: 19/10/2026.
En pocas palabras
- El edema óseo no es una enfermedad: es un hallazgo de la resonancia que indica que el hueso está inflamado. Lo importante es averiguar la causa.
- La fisioterapia es una pieza central del tratamiento: control de la carga, ejercicio progresivo y reeducación del movimiento y de la marcha.
- La mayoría de los casos mejoran con tratamiento conservador, sin cirugía.
- Si el dolor es intenso, empeora de noche o no puedes apoyar la pierna, pide una valoración.
Qué es el edema óseo
El edema óseo es un aumento de líquido dentro del hueso, en la zona esponjosa que hay bajo el cartílago. Se ve en la resonancia magnética como una mancha brillante. No es un diagnóstico, sino un hallazgo: nos dice que el hueso está inflamado, pero no por qué.
Por eso lo importante es averiguar la causa. Es un hallazgo muy frecuente en personas con dolor de rodilla, y en la mayoría de los casos se resuelve solo con el tiempo, aunque algunas causas necesitan seguimiento médico.
Por qué aparece
Los especialistas suelen agruparlo en tres tipos de causas:
- Mecánicas: un golpe o contusión ósea («moratón del hueso»), una torsión, una lesión de ligamentos o una sobrecarga repetida, como en corredores. Es la causa más frecuente.
- Por falta de riego: el hueso recibe menos sangre. Aquí entra el síndrome de edema óseo transitorio y, más raramente, la osteonecrosis.
- Reactivas: el edema acompaña a otro problema, como la artrosis, una inflamación articular o una cirugía previa.
Síntomas: cuándo sospechar
- Dolor que aparece o aumenta al apoyar o cargar peso.
- Dolor que molesta también de noche, en reposo.
- Dolor al presionar sobre una zona concreta del hueso.
- A veces, algo de hinchazón. El movimiento de la articulación suele conservarse.
Ojo: también puede haber edema óseo sin ningún síntoma, y los síntomas por sí solos no bastan para saber qué tipo es.
Cómo lo valoramos en fisioterapia
El diagnóstico lo confirma la resonancia magnética, y una radiografía puede salir normal al principio. Nuestro trabajo empieza entendiendo por qué tu hueso está sufriendo:
- Historia clínica: cómo empezó el dolor, qué actividad haces, golpes, torsiones o cirugías previas, y qué dice tu resonancia.
- Exploración: cómo apoyas y cómo caminas, movilidad de la rodilla, fuerza de cuádriceps, glúteos y cadera, y alineamiento de la pierna.
- Análisis de la carga: qué gestos de tu día a día o de tu deporte están sobrecargando la zona (impacto, escaleras, aumento brusco de entrenamiento).
Con eso diseñamos un plan a tu medida, coordinados con tu médico o traumatólogo cuando hace falta.
Cómo te ayuda la fisioterapia, paso a paso
El tratamiento del edema óseo suele empezar de forma conservadora, y ahí la fisioterapia es una pieza central. Trabajamos por fases:
- Control de la carga y del dolor: reducimos el estrés sobre el hueso para que se recupere. Según el caso, el médico puede indicar descargar la pierna con muletas unas semanas. Te enseñamos a moverte y a hacer tu vida sin pasarte de carga.
- Movilidad sin dolor: recuperamos el movimiento de la rodilla sin forzar, para que la articulación no se agarrote mientras el hueso descansa.
- Ejercicio progresivo: trabajo muscular gradual de cuádriceps, glúteos y cadera, que son los que protegen y descargan la rodilla.
- Reeducación del gesto y de la marcha: corregimos patrones que sobrecargan la zona (forma de pisar, subir escaleras, correr).
- Vuelta a cargar, gradual: cuando el dolor baja, aumentamos la carga poco a poco hasta volver a tu actividad y a tu deporte, sin saltarnos etapas.
El médico valora además otras opciones según el caso (ortesis de descarga, ondas de choque, fármacos que actúan sobre el hueso). Si no hay mejoría o el hueso corre riesgo, el traumatólogo puede plantear procedimientos más invasivos, pero es la minoría de los casos.
¿Cuánto tarda en curar?
Depende de la causa. Muchos edemas óseos mejoran por sí solos con el tiempo. Los tiempos varían mucho de una persona a otra, de semanas a varios meses, y no se pueden prometer plazos sin ver la resonancia y el caso concreto. La fisioterapia ayuda a que esa espera sea activa: mientras el hueso se recupera, tú recuperas fuerza, movilidad y confianza en la pierna.
Qué puedes hacer tú mientras tanto
- No fuerces ni «corras para quitártelo»: el hueso necesita descanso relativo.
- Evita impactos, saltos y escaleras repetidas hasta que te valoren.
- Sigue las indicaciones de tu médico sobre apoyar o no la pierna.
- Vuelve a la actividad poco a poco, sin saltarte etapas.
Cuándo acudir a un especialista
- Dolor intenso que no cede o que te despierta por la noche.
- No puedes apoyar la pierna.
- Dolor tras una caída, golpe o torsión.
- Fiebre, rojez o calor en la rodilla: consulta cuanto antes con un médico.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional. Cada caso debe adaptarse a las indicaciones del equipo médico.
Cómo te ayudamos en Clínica Basion
En nuestra clínica de fisioterapia de Guindalera valoramos tu rodilla, entendemos qué la sobrecarga y diseñamos un plan de recuperación progresivo y adaptado a ti: control de la carga, ejercicio y reeducación del movimiento, coordinados con tu médico. Si tienes una resonancia con edema óseo, tráela a la primera sesión.
Preguntas frecuentes
¿El edema óseo es lo mismo que una fractura? No. Puede acompañar a una fractura por estrés, pero muchas veces no hay fractura.
¿Sirve la fisioterapia si el edema se cura solo? Sí. Aunque el hueso mejore con el tiempo, la fisioterapia trabaja la causa de la sobrecarga, mantiene la fuerza y la movilidad y te devuelve a tu actividad de forma segura y más rápida.
¿Puedo hacer ejercicio con edema óseo? Depende de la causa y de la fase. Normalmente se reduce el impacto y se progresa con guía de un fisioterapeuta.
¿Siempre hace falta operar? No. La gran mayoría se maneja sin cirugía.
Referencias
- Villari E. et al. Bone marrow edema of the knee: a narrative review. Arch Orthop Trauma Surg, 2024. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11093815/
- Andriolo L. et al. Conservative treatments of bone marrow lesions. J Exp Orthop, 2025. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11970530/
- Bone Marrow Edema, Clinical Significance, and Treatment Options: A Review. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32701688/